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Las más importantes divinidades romanas

A pesar de que para los romanos las DIVINIDADES no tenían tanta importancia como para los griegos, solían rendirle culto habitualmente y construían templos en su honor. Al ser seguidores de una religión politeista tenían numerosos dioses, pero algunos era mas importantes que otros, o simplemente representaban cosas más prioritarias para la vida de los romanos.

VENUS

Era la hija de Júpiter y se dice que nació de la espuma del mar. Una diosa bella y armoniosa que representaba la belleza de la naturaleza y de la estación primaveral. Es una de las divinidades que cobró mucha fuerza en la época del Imperio Romano.

JANO

Era el vigilante de las casas y de las puertas de las ciudades romanas, por lo que se consideraba un dios protector. Solía representarse como un hombre con dos cabezas y dos caras, una que miraba al interior y otra que lo hacia al exterior. No tenía ninguna equivalencia con ningún dios griego.

DIANA

Equivalente a la diosa griega Ártemis. Era considerada una diosa protectora y portadora de la luz. Sobre todo se creía que protegía a la mujer, por ello siempre se le hacían ofrendas relacionadas con la maternidad y la fertilidad. No debemos confundir esta divinidad con Diana cazadora, representada con un arco y flechas.

MARTE

Como solía pasar con el pensamiento romano, Marte era una de las divinidades que estaba fuertemente ligada con la naturaleza, evitaba las epidemias de los rebaños y el ataque de los depredadores. Pero después ascendió convirtiéndose en el dios de la guerra. Se creía que era el que engendró a Romulo y Remo por lo tanto el responsable directo de la creación de Roma. Las habilidades y personalidad que se le atribuían a ésta divinidad eran mucho mas complejas que la de su equivalente griego Ares.

MERCURIO

Era el equivalente al dios griego Hermes. Y se le atribuían las mismas tareas, era pues el mensajero de los dioses. Pero también era el protector del comercio y el guía para los que no encontrasen el camino. Su figura era representada como un hombre muy joven con alas en los pies.

El mercurio

El MERCURIO es el único METAL en estado líquido. Tiene un aspecto plateado muy brillante y posee una gran movilidad a pesar de su elevada densidad. Se evapora a temperatura ambiente y los vapores que emite son altamente tóxicos. Su volatilización depende de la superficie de evaporación, de la temperatura y de la ventilación.
Este material suele encontrarse en los centros sanitarios, en los instrumentos de medida, en los compuestos del mercurio, en las luminarias, las baterías, los tubos radiográficos, etc. También se utiliza como fijador en tinciones y como conservante de algunos fármacos.
El principal RIESGO químico de este metal está asociado a la emisión de vapores y la principal vía de absorción es la respiratoria. La vía cutánea suele ser poco frecuente y la digestiva también, asociada principalmente a los casos de intoxicación accidental.

Las personas expuestas al mercurio son aquellas que realizan trabajos relacionados con las disoluciones mercuriales, como el personal de farmacia, laboratorios clínicos, anatomía patológica y aquellos que trabajan con instrumentos que contienen mercurio, como enfermeras, auxiliares o personal de limpieza.
Las medidas de prevención que podemos tomar para evitar los riesgos derivados de este metal liquido son: la sustitución de los elementos que contienen mercurio (algo que ya se está haciendo en la actualidad), los derrames de mercurio se han de retirar según el protocolo de recogida de este tipo de residuos (se gestiona como un residuo metálico más, tanto para recuperación como para su posterior reutilización), los trabajadores con riesgo de inhalación de vapores de mercurio han de trabajar con una campana de extracción localizada y si no se dispone de ella utilizar los EPI´s apropiados ( no se pueden utilizar equipos de ventilación que hagan recircular el aire). Es importante informar sobre los riesgos de la manipulación de este producto químico y llevar a cabo una vigilancia de la salud.

Tóxicos, irritantes y cancerígenos

El grado de toxicidad de las sustancias químicas se establece en tres categorías: muy tóxicos, tóxicos y nocivos. La legislación vigente establece unos procedimientos específicos para analizar y determinar los productos químicos tóxicos previa a su comercialización.
Muy TÓXICOS: berilio, sulfuro de carbono, dióxido de nitrogeno, fluor, ácido sulfhídrico, bromuro de metilo, compuestos orgánicos de mercurio y plomo.
Tóxicos: nitritos, dióxido de azufre, cloro, arsénico, selenio, mercurio, metanol, dinitrotolueno.
Nocivos: permanganato de potasio, iodo, tolueno, piridina, mercaptanos, ciclohexanol, xileno.

En la clasificación de sustancias corrosivas se incluyen aquellas que pueden producir reacciones fuertemente básicas, ácidas o de deshidratación. Son ejemplo de ello el ácido perclórico, sulfúrico, nítrico, clorhídrico, acético. Y con una alcalinidad decreciente, el hidróxido de sodio, potasio, amonio y calcio.

La acción IRRITANTE del sistema respiratorio está asociada a la solubilidad de las sustancias: a mayor solubilidad del agua más rápidamente se puede detectar la acción irritante en el tracto respiratorio superior, medio o en el tejido pulmonar. A nivel ocular, los compuestos irritantes se denominan lacrimógenos: bromuro de bencilo y de metilo, la cloroacetofenona y los productos resultantes de la halogenación de compuestos carbonílicos.
En el caso de la piel, aparte de las quemaduras químicas y de los eritemas producidos por la acción de diversas sustancias, es importante considerar la acción de los disolventes orgánicos, que son capaces de disolver la capa lipídica protectora de la piel.

Los compuestos carcinogénicos se clasifican en cinco categorías:
A1. Carcinógenos confirmados en el hombre: asbesto (1980), benzidina (1982), cloruro de vinilo (1980), polvo de madera.
A2. Carcinógenos bajo sospecha de serlo para el hombre: acrilonitrilo (1984), benceno, cadmio, formaldehido (1992), tetracloruro de carbono (1996).
A3. Carcinógenos en animales de experimentación: acetaldehido (1993), bromuro de etil (1986), cloroformo (1996), hexano, DDT.
A4. No clasificados como CANCERÍGENOS en humanos: acetato de etil (1996), cloro (1996), dióxido de azufre (1996).
A5. No sospechoso de cancerígeno en humanos: tricloroetileno (1993).