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Fobias y manías


Las manías y las fobias son síntomas de estados neuróticos que se manifiestan a través de conductas extravagantes obsesivas. Estos trastornos nerviosos afectan a un alto porcentaje de la población.

Una de las fobias más corrientes es la claustrofobia o miedo a los espacios cerrados. las manías son estados de excitación nerviosa asociadas a ideas fijas y a una motivación egoísta. Las fobias son respuestas irracionales de defensa caracterizadas por un temor y una angustia hacia ciertos objetos o situaciones. Alguna de las fobias más frecuentes y que pueden llegar a ser incapacitantes son la agorafobia que es el miedo a los espacios abiertos, la claustrofobia que es el miedo a los espacios cerrados, la zoofobia que es el temor a determinados animales, etcétera.

La etimología de sus trastornos están relacionados con la evolución de las crisis de ansiedad y desequilibrios psíquicos. En el caso de las fobias, las causas pueden ser inmadurez emocional, influencias familiares, culturales, etcétera. Para el psicoanálisis y su origen es un sentimiento de frustración traumática de la infancia. Los principales síntomas de las manías son hiperactividad, la verborrea, la excitación psicomotriz, las ideas obsesivas y de grandeza y la omnipotencia. Los principales síntomas fóbicos ante la situación desencadenante consisten en un intenso malestar, sensación de vértigo y desvanecimiento, presión, náuseas, entre otros. Las manías suelen requerir la administración de fármacos sedantes y tratamiento psiquiátrico especializado y especial atención en los casos más graves

Las fobias son tratadas mediante una terapia conductual y, en ocasiones, con tratamiento farmacológico como tratamientos alternativos están las flores de hipérico que tienen unas propiedades antidepresivas , tranquilizantes , antisépticas y relajante de espasmos

La pasiflora es una flor que tiene una acción sedante, es favorecedora del sueño, para los que sufran problemas de insomnio y también es relajante muscular.

Las herramientas ergonómicas

Las HERRAMIENTAS manuales ya fueron creadas por la civilización humana e incluso por otras especies.
Algunas de las primeras herramientas que se hicieron en la antigüedad se utilizan actualmente. Existen pruebas de cómo las herramientas ya se adaptaban a las personas y a los materiales en los primeros años de la civilización. Podríamos definir la herramienta como una prolongación del cerebro.
Para diseñar una HERRAMIENTA tendremos que basarnos en la función para la cual se va a utilizar, así como en la antropometría y en la biomecánica de todo el cuerpo y en la adecuación a la mayor parte de la población.
Estos son los requisitos básicos de una herramienta manual:
-Adecuación a la tarea a realizar.
-Adecuación al espacio disponible.
-Reducción del esfuerzo muscular que hace falta aplicar.
-Adaptación a la MANO.
-Utilización de una postura cómoda.
-Posición recta de la muñeca.
-Que guarde la proporción necesaria y suficiente respecto a las dimensiones del usuario.
-Considerar los equipos de protección individual necesarios.
-Que se intuya la sensación de contacto.
Estas son las consideraciones que hay que tener en cuenta respecto a la utilización de las herramientas mecánicas:
-Control riguroso.
-Buen mantenimiento.
-Control de la cualificación de los usuarios.
-Uso personalizado.
-Formación práctica.
-Sistema de sujeción, con tal de que el cuerpo pueda absorber y transmitir el esfuerzo necesario.
-Control en las vibraciones y en el efecto feed-back (retroceso).
Los riesgos asociados a la mala utilización de las herramientas son los siguientes:
-Síntomas inmediatos: dolor muscular, adormilamiento, cambios en el color de la piel y en la punta de los dedos, dolor provocado por el movimiento o presión, o exposición al frio o vibración.
-Síntomas consolidados: hormigueo, inflamación de las articulaciones, disminución de la capacidad del movimiento, disminución dela fuerza a la hora de cerrar la mano y fatiga muscular continuada.

¿De pie o sentado?

Las posturas de trabajo DE PIE o SENTADO pueden representar un riesgo para la salud si se mantienen de forma estática y prolongadas en el tiempo.
La postura sentado mantenida comporta una degeneración de los discos invertebrales, con pérdida de flexibilidad y capacidad de amortiguación. Un asiento inadecuado puede ocasionar dolores muy fuertes de espalda. La falta de un reposapiés, impide que los pies se apoyen en el suelo y sobrecarga las lumbares y los muslos. Una postura inadecuada al sentarnos puede provocar dolores de cabeza y cervicales. Si la altura del plano de trabajo no es adecuada a la tarea que se realiza puede implicar una sobrecarga muscular.
Permanecer de pie durante toda la jornada laboral consume más energía que estando sentado. La sangre y los fluidos de los tejidos tienden a acumularse en las piernas si se mantiene la postura de pie.
Los SÍNTOMAS más habituales para las personas que trabajan largos periodos sentados o de pie son dolores y molestias en las piernas y pies, compresión de nervios, sobrepresión en los muslos y glúteos. Las lumbares se ven afectadas por falta de movilidad y apoyo y las dorsales por exceso de flexión del tronco. La espalda sufre si hay una falta de apoyo de los codos. Y el cuello se resiente por flexión.
Se recomienda la postura sentado si: la tarea requiere una manipulación de material de poco peso y de pequeña medida, es necesario un alto grado de estabilidad del cuerpo y si son necesarios periodos de trabajo muy lardos en una posición.
Se recomienda la postura de pie si: es necesario hacer esfuerzos para la manipulación, si es necesaria una constante movilidad del personal, los planos de trabajo son altos y la falta de espacio para las piernas obliga a hacer extensiones de las extremidades superiores.
La recomendación principal es no mantener POSTURAS ESTÁTICAS, organizar las tareas para que se puedan alternar las posturas de pie y sentado. Las pausas y los estiramientos son esenciales. Se recomienda la vigilancia de la salud específica y periódica.

El derrame pleural

El DERRAME PLEURAL es un cúmulo patológico de líquido en el espacio pleural. En condiciones fisiológicas existe una escasa cantidad de líquido pleural de no más de 10-15 ml en cada hemotórax que lubrica y facilita el desplazamiento de las dos hojas pleurales que delimitan la cavidad pleural.
Existe un movimiento fisiológico de líquido que se filtra, pero cuando aparece un desequilibrio entre la formación de líquido pleural y su reabsorción se produce el derrame pleural. Algunos de los principales SÍNTOMAS suelen ser hipo, dolor torácico y dificultad al respirar, siempre dependiendo de la cantidad de líquido acumulado, aunque no viene acompañado de grandes molestias.
El derrame pleural se clasifica según su origen en: neumonía, cáncer, traumatismo, aunque se dividen en dos grandes grupos:
-Infecciosos: derrame pleural complicado.
-Traumáticos: hemotórax.
Se suele emplear un tratamiento que consiste en eliminar el líquido, evitar que vuelva a aparecer y, sobre todo, decretar la causa que ha originado el cúmulo a partir de una muestra. La SONOGRAFÍA es una técnica que ayuda a determinar el grado de invasión del derrame pleural al utilizar unas ondas que no se proyectan a causa del líquido.
En ocasiones, los derrames pleurales exudativos pueden complicare en forma de derrames pleurales loculados, es decir, derrames pleurales que forman colecciones independientes dentro del tórax que no permiten que el líquido fluya libremente y que presentan pequeñas masas de fibrina. En estos casos el drenaje pleural es insuficiente para evacuar el líquido y se hace necesario la instilación de fibrinolíticos para licuar la fibrina y poder así drenar el derrame.
Una de las principales causas del derrame pleural está relacionada con la insuficiencia cardíaca congestiva. Se estudia la posible coincidencia del paciente con la exposición al amianto, enfermedades anteriores o neoplasias. El diagnóstico es fundamental con tal de sustraer la máxima información sobre antecedentes y poder elaborar así un plan de actuación, dado que el drenaje pleural se controla y evalúa de manera sistemática.