Animales raros

La naturaleza es sabia y la evolución parece no importar; no al menos a ciertas especies que parecen no existir a los ojos de muchos, o que han pasado desapercibidas para la mayoría. Un ejemplo es el camaleón de Jackson, de tres cuernos y ojos que hacen posible ver en direcciones diferentes.

El lagarto cornudo, desde América hasta Guatemala, se caracteriza por su defensa ante los depredadores, que permite que arroje sangre por sus ojos.

La rana púrpura se encuentra en peligro de extinción. Vive bajo tierra y únicamente asciende para reproducirse, durante una semana al año.

El pez lobo es capaz, gracias a sus colmillos, cazar y masticar incluso erizos de mar.

Los delfines de Irrawaddy pueden pescar gracias a un truco que les facilita expulsar agua a través de la boca.

El erizo corazón o patata de mar dedica una buena parte de su vida a yacer enterrado en la arena.

El pez hacha suscita verdadero pavor. Habitantes de las profundidades abisales, a pesar de pequeño tamaño, hay que reconocer que casi nadie estaría preparado para encontrárselos en directo.

La gamba mantis posee unas pinzas capaces de destrozar el cráneo de un pez. Se dice que el movimiento de sus miembros consigue hervir el agua o que es capaz de romper el cristal de un acuario.

La tardígrada se caracteriza por ser capaz de sobrevivir en condiciones extremas de temperatura, y radiación. Si prevé una situación que supone una amenaza puede llegar a una animación suspendida, que se puede alargar hasta los 120 años.

El zopilote rey – de México y Argentina - se alimenta de cuerpos putrefactos, gracias a su gran pico, que le permite despuntar como un perfecto carroñero.

El picozapato, natural del África tropical, se alimenta de ranas y peces.

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